Federico Tobar
El estudio y diseño de los modelos de contratación
y pago más adecuados para cada situación se ha transformado
en una especie de nueva alquimia que promete dar respuesta a gran
parte de los desafíos de la gestión en salud.
Las formas en que se paga a los proveedores de servicios de salud
están relacionadas con un conjunto de factores. Los modelos
de compra de srvicios condicionan: a) la demanda de servicios, b)
la oferta de servicios, d) la gestión de los servicios.
a) Condicionan la oferta porque cada forma de pago puede
estimular la subprestación, la sobreprestación, la
derivación o la retención del paciente por parte del
profesional. Además porque unas formas de pago están
estrictamente limitadas a los servicios curativos y otras son más
compatibles con los preventivos. Porque alterando tanto la modalidad
como los valores a ser pagos se puede estimular la concentración
de profesionales en una determinada especialidad y área geográfica
y se puede estimular el desarrollo de determinadas técnicas
y conocimientos.
b) Condicionan la demanda porque algunos modelos facilitan
más la inducción de la demanda por los médicos
que otros. Porque cada modelo influye de determinada manera sobre
la relación médico-paciente
c) Condicionan la gestión porque los métodos
de pago a proveedores han demostrado ser importantes en la determinación
de cuanto servicio es distribuido, de qué clase y cuanto
cuesta. Son especialmente útiles para el control de costos.
Además algunos métodos permiten a los administradores
de los establecimientos y entidades intermedias una mayor previsibilidad
del total del gasto prestacional que otros.
Algunos son más fáciles de administrar y otros son
más complejos. Algunos estimulan más la eficiencia
técnica que otros, algunos permiten un margen mayor para
redistribuir los recursos que otros.
Algunos requieren de sofisticados sistemas de información
y otros no.
En conclusión, los modelos de pago a
proveedores:
• incentivan conductas de los prestadores relativas a la
cantidad, calidad y productividad
• incentivan conductas de los prestadores relativas a la
identificación con los objetivos de la organización
y la solidaridad.
• incentivan conductas en los usuarios
• influyen sobre la satisfacción de los usuarios
• influyen sobre la motivación de los prestadores
En las políticas y servicios de
salud se registran dos grandes tendencias mundiales. Por un lado,
un desplazamiento de la provisión de servicios desde el
sector público al mercado. Por otro, un descentralización
de las responsabilidades desde el centro hacia la periferia del
sistema. Ambos movimientos involucran acciones de reforma sectorial
y redefinición en los roles del Estado en salud. Pero además,
las transformaciones impulsadas generan cambios y reacomodaciones
en el mercado de salud e incorporan nuevas exigencias a las instituciones.
Se denomina reconversión a esa transformación adaptativa
de las organizaciones a los cambios en los roles del Estado y
en la morfología y dinámica del mercado.
Entre los cambios más importantes que se producen en el
Estado en función de estas dos tendencias mencionadas,
se destacan:
• la separación de las funciones de provisión
y financiación de bienes y servicios de salud;
• el consecuente incremento, o al menos la reformulación
de las formas de regulación del mercado.
Se trata que el Estado (o al menos el Estado central) no haga
sino de que se ocupe de que los demás (el mercado y los
agentes locales) hagan. Y para ello las herramientas centrales
son la financiación y la regulación.
El modelo de financiación ocupa un lugar central en la
reforma de los sistemas de salud. Hasta la década pasada
el Estado desarrolló sus funciones de organizar, equipar,
proveer, regular, financiar o subsidiar la salud por el lado de
la oferta.
Se denomina subsidio a la oferta a la forma más tradicional
de financiación en salud . En contraposición se
suele utilizar el término global budget para hacer referencia
a un modelo donde se utilizan criterios estrictos para programar
el gasto global del establecimiento en función de metas
de producción pero la administración del servicio
puede reasignar recurso entre partidas.
La ventajas del financiamiento de la oferta radica en que facilita
la planificación vertical y otorga a las autoridades sanitarias
centrales un máximo control sobre la oferta de recursos
facilitando que la asignación de los mismos se relaciona
con las prioridades sanitarias. Sus desventajas están vinculada
con todas las limitaciones de la centralización administrativa.
Desde mediados de los ochenta se han venido incorporando en el
sector medidas que tienden a un modelo híbrido que combine,
por un lado, la responsabilidad social y las ventajas que para
la salud pública aporta el modelo de planificación
vertical formulados por la teoría tradicional, con incentivos
más propios del mercado para mejorar la eficiencia.
La propuesta consiste en fortalecer la función del Estado
como comprador antes que reformar el financiamiento global de
los sistemas. Los avances en los sistemas de pago a proveedores
han sido impulsados, y a la vez han permitido, este desarrollo,
facilitando el reemplazo del financiamiento de la oferta por el
financiamiento de la demanda. El supuesto es que se puede simular
una competición dentro del sector público eliminando
la financiación a través de presupuestos históricos
e incrementalistas y reemplazándola por mecanismos de distribución
vinculados a las actividades (producción).
Una de las estrategias que permiten conciliar procesos descentralizadores
con redefinición de los modelos de gestión se basa
en la construcción de entornos que estimulen la toma de
decisiones adecuada. El ambiente es uno de los componentes esenciales
que determinan la toma de decisiones. Un componente central del
entorno está relacionado con las modalidades de financiamiento.
Se pueden enumerar tres entornos diferenciados o modelos ideales
de financiación y gestión de establecimientos públicos:
1. Integración vertical.
2. Modelo de reintegros.
3. Modelo de contratos.
1.El modelo de integración vertical es aquella estrategia
de producción - provisión donde el Estado actúa
directamente como financiador y productor. Se trata de una organización
pública centralizada cuya financiación se centra
en la oferta, es decir cuenta con un presupuesto global. La ventaja
de esta estrategia consiste en que el gobierno detenta una amplia
capacidad para establecer prioridades y seleccionar aquellas funciones
o productos que resultan más eficaces y efectivos. En otros
términos cuando el que hace es el propio gobierno, este
tiene poder suficiente como para concentrarse en hacer aquello
que es más necesario para la sociedad. El talón
de Aquiles de esta estrategia radica en su baja eficiencia.
2. El Modelo de reintegros involucra una primera forma
de descentralización en la cual se plantea un mercado interno.
Es decir el gobierno decide separar las funciones de oferta y
demanda, y establece una relación de compra y venta con
sus organismos. Esta modalidad de financiación se denomina
subsidio a la demanda. En esta estrategia la eficiencia tiende
a aumentar ya que el gobierno no paga a las instituciones por
"estar" sino por "hacer". Sin embargo, cuando
se incorporan estas estrategias de mercado el gobierno pierde
control sobre las funciones y acciones de las instituciones proveedoras
y tiene menor capacidad para controlar que las funciones que estas
desarrollen sean aquellas que resulten más eficaces.
3. El modelo de contratos es una alternativa que busca
superar la polarización entre eficiencia y eficacia. Plantea
el establecimiento de una obligación contractual entre
la esfera central y la institución proveedora en la cual
la primera se compromete a financiar a la segunda a través
de un presupuesto global y, en contraparte, la segunda se compromete
con un conjunto de metas de producción. El contrato, a
su vez, repercute sobre la gestión ya que otorga a la entidad
proveedora mayores niveles de autonomía. Esta estrategia
parece adecuada para situaciones de transición ya que permite
al gobierno detentar el control sobre las prioridades pero estimula
a las instituciones proveedoras a buscar mayor eficiencia.
Uno de los mayores desafíos del Estado en los noventa consistió
en encontrar la forma de estimular a sus agentes y prestadores
de servicios a tornarse más responsables por los recursos
que reciben. La experiencia ha demostrado que esto solo se consigue
en condiciones que cumplen con las siguientes premisas:
• Que los recursos de los establecimientos y el pago a los
profesionales esté vinculado con la calidad y cantidad
de la producción de bienes y servicios.
• Que los pacientes tengan el derecho de elegir el mejor
prestador de servicios.
• Que la recaudación no esté determinada solo
por los servicios prestados sino por los resultados de salud logrados
y la satisfacción de los usuarios.
• Que para cada grupo de riesgo sean definidos los servicios
y acciones esenciales de forma que las instituciones prestatarias
asuman el compromiso con la prevención y promoción
de la salud de sus afiliados.
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