5 de Junio de 2004

 
 
 
 
 
 
 

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 DOCUMENTACION                                                                               


Agenda de políticas públicas para la Tercera Edad
Comisión sobre Adultos Mayores*

En adhesión al Día Internacional del Adulto Mayor, celebrado el pasado 1º de Octubre, la Comisión sobre Adultos Mayores de la Fundación Isalud decidió compartir alguna de las inquietudes que nos motivaron a conformar este equipo interdisciplinario, con el objetivo de producir e integrar conocimiento sobre el fenómeno del envejecimiento de la población.

Introducción

Las sociedades, a través de sus gobiernos fueron creando diversos mecanismos que aportaron seguridad económica a sus ciudadanos ancianos, pero "el aumento en el número y en la proporción de (éstos) puede reducir en el futuro la capacidad de los Estados en brindar apoyo a su población económicamente pasiva" .

Por tanto, se hace prioritario, para no poner en riesgo el bienestar de los futuros ancianos, que en el diseño de las políticas de Estado a largo plazo se comiencen a estimar las modificaciones demográficas, epidemiológicas, económicas, sociales, etc. que problematizan alrededor del fenómeno del envejecimiento.

El fracaso del sistema de seguridad social en Argentina vigente hasta 1994 no sólo ha sido una consecuencia del envejecimiento demográfico -que amplió la base de beneficiarios modificando la relación activo/ pasivo-, sino también por un inadecuado manejo de los fondos públicos y la ausencia de una cultura tributaria en lo referente a los aportes previsionales por parte de la ciudadanía.

Las reformas emprendidas en los sistemas de salud y seguridad social no arrojan aún resultados contundentes, lo que no evita observar con suma preocupación el acceso a las prestaciones para los futuros ancianos, como las dificultades periódicas que deben enfrentar -básicamente en la cobertura de salud- los actuales.

El fenómeno del envejecimiento en la Argentina
De acuerdo a la clasificación de Naciones Unidas, se ubica a la Argentina entre las poblaciones envejecidas del planeta, ya que la proporción de Adultos Mayores supera el 7% de la población total, como muestra el Cuadro 1. En tanto que se considera poblaciones jóvenes a las que la proporción es inferior ó igual al 3,9% de la población total y poblaciones maduras cuando la proporción se ubica entre el 4% y el 6,9% de la población total.

Cuadro 1. Población total y de 65 años y más en el año 2000.

Total país Población 65 años y más %
37.031.803 3.592.474 9,7

Fuente: INDEC-CELADE 1995. Serie Análisis Demográfico 5. Estimaciones.

En el Cuadro 2 es posible observar que Argentina está atravesada por las tres categorías mencionadas, ya que la provincia de Tierra del Fuego (la de menor porcentaje con 1,9%) es la única que pertenece a una población joven. Téngase en cuenta en este caso los procesos de promoción industrial de las últimas décadas que motivaron una afluencia migratoria joven muy elevada.
En cuanto a la representación de sociedades maduras, las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, todas de la región Patagónica, presentan porcentajes entre el 4,7% y el 6,3% -también favorecidas por migraciones de grupos jóvenes- como las provincias que integran la región del Noroeste: Jujuy, Salta y La Rioja. En estas jurisdicciones tienen especial incidencia las condiciones socio-sanitarias.

Cuadro 2. Proyección de la población de 65 años y más, por provincia. En porcentajes. Años 2000-2005-2010

Población de 65 años y más

Jurisdicción

2000

2005

2010

Total del país

9,7

9,9

10,2

Ciudad de Buenos Aires

16,8

16,5

16,7

Buenos Aires

10,3

10,5

10,8

Catamarca

7,3

7,4

7,9

Córdoba

10,5

10,8

11,3

Corrientes

6,7

7,0

7,4

Chaco

6,1

6,6

7,0

Chubut

6,0

6,6

7,2

Entre Ríos

9,7

10,2

10,8

Formosa

5,5

5,9

6,3

Jujuy

5,9

6,4

7,0

La Pampa

9,5

9,9

10,6

La Rioja

6,7

6,9

7,2

Mendoza

9,0

9,3

9,8

Misiones

5,3

5,7

6,0

Neuquén

4,7

5,2

5,9

Río Negro

6,3

6,9

7,6

Salta

6,0

6,4

6,8

San Juan

8,3

9,0

10,0

San Luis

7,3

7,3

7,7

Santa Cruz

4,7

5,2

5,5

Santa Fe

11,2

11,3

11,4

Santiago del Estero

7,5

7,9

8,3

Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur

1,9

1,8

1,8

Tucumán

7,4

7,6

7,9

Fuente: INDEC-Celade 1996. Serie Análisis Demográfico 7.

Y en las poblaciones envejecidas, la Ciudad de Buenos Aires presenta el porcentaje más elevado, con un 16,8%, seguida de Santa Fe, Córdoba y Provincia de Buenos Aires, todas superando el 10%. Estos distritos corresponden a la región Pampeana, zona de mayor desarrollo y concentración urbana, con importantes saldos migratorios positivos en la década del '50 con motivo del mayor proceso de industrialización sustitutivo de importaciones. Similar situación ocurre con la provincia de Tucumán, Catamarca y Santiago del Estero aunque en la incidencia del fenómeno debe considerarse también el desplazamiento de los grupos jóvenes hacia otras provincias en búsqueda de fuentes laborales.
Las proyecciones no reflejan mayores cambios significativos en la proporción de Adultos Mayores en las diferentes jurisdicciones argentinas, a excepción de Corrientes en el 2005 y las provincias de Chaco, Chubut, Jujuy, La Rioja y Río Negro en el 2010.



El envejecimiento y los incrementos en gastos médicos
La demanda de servicios de salud se incrementa a medida que se expande la población envejecida, ya que los ancianos son mayoritariamente más vulnerables para el desarrollo de patologías que se agravan con el deterioro físico en los más añosos, requiriendo en muchos casos costosas técnicas médicas y/o de asistencia y cuidados especiales.
Analizando la evolución de la población por grupos de edades desde 1950 y hasta el año 1990, y la proyección de la misma hasta el año 2050, se desarrolló un índice que permite conocer la evolución del gasto médico en el período señalado por efecto del envejecimiento de la población (ver Cuadro 3). Este índice sólo recoge ese efecto y no otros factores, como son los cambios en el perfil epidemiológico, la aparición de nuevas enfermedades, el avance de la tecnología y la variación en los precios relativos.
El gasto médico por grupo de edades se adoptó de la experiencia europea y se trabajó con un factor que refleja la variación del gasto según la edad, sin afectar por la forma del cálculo, el nivel del gasto.

Cuadro 3. Evolución del gasto médico según el envejecimiento de la población:

Año

Indice

1950

100

1960

103.2

1970

106.3

1980

107.9

1990

108.5

2000

112.6

2010

112.1

2020

115.4

2030

119.9

2040

124.0

2050

128.7

Fuente: Elaboración propia.

O sea que entre 1950 y el año 2000, el incremento promedio del gasto médico en nuestro país ha sido del orden del 2,3% cada diez años, mientras que entre el año 2000 y el 2050 se espera un incremento del 2,7% cada diez años.

El fenómeno en la región de América Latina y el Caribe
La situación de los adultos mayores en la región de América Latina y el Caribe estuvo en buena medida alcanzada por el proceso de reforma del sistema de salud, y también por las reformas administrativas de las Políticas Sociales, como consecuencia del proceso de reforma del estado.
En ese contexto, la primera ola de reformas administrativas en la región se presentó como medidas de emergencia frente a las crisis fiscales. Fueron relativamente homogéneas, de escasa duración y baja diferenciación intersectorial. Distinto fue el caso con la segunda ola de reformas, que está definida por las características particulares que adquirió el modelo de reforma en cada país, siendo por ejemplo un referente en la seguridad social la privatización chilena para Argentina, Uruguay y Brasil, en igual sentido ocurrió con las reformas en salud y la municipalización chilena, como marco de referencia para Argentina y Colombia, mientras países como Costa Rica y Brasil siguieron los modelos europeos de competencia regulada hacia el interior del sector público. Tales cambios introducidos en la seguridad social promovieron como principio orientador la capitalización individual, en tanto los principios orientadores de las reformas en salud fueron bastante más conservadores, ya que tendieron al aumento de la equidad, el mejoramiento de la calidad y la eficiencia.
En la gran mayoría de los países de la región, las medidas que integran la agenda política pública son la ampliación de cobertura a partir de la provisión de servicios básicos focalizados y el incentivo a servicios preventivos y de atención primaria. Se verificaron, además, cambios en los procesos de organización a través de la descentralización, la separación de las funciones de financiamiento y provisión y la creación de nuevas formas de asignación de recursos.
Si nos preguntamos como impacta la situación descripta en la población mayor de sesenta años, debemos atender que la expansión de la cobertura de la seguridad social es relativamente reciente en muchos países y en general no alcanza a la misma (tal sería el caso, en Chile, para la población de más bajos ingresos y en Uruguay, para la población de ingresos medios). Además a pesar de que los sistemas de la seguridad social ponen el acento en la redistribución del ingreso y en la equidad, con frecuencia los montos de las pensiones resultan insuficientes para mantener a los beneficiarios fuera del nivel de pobreza. Aparte de la seguridad social como esquema institucionalizado, con cotizaciones que dan derecho a beneficios, algunos países cuentan con programas asistenciales para la población envejecida, pero con bajos porcentajes de cobertura. Algunos de estos beneficios son las pensiones no contributivas, transferencias en especie y clubes de la tercera edad.


El fenómeno en el mundo


Por último, queremos recordar las recomendaciones que surgen de los "Principios de las Naciones Unidas a favor de las Personas de Edad", aprobada en la Asamblea General el 16 de Diciembre de 1991.

Independencia
1. Las personas de edad deberán tener acceso a alimentación, agua, vivienda, vestuario y atención de salud adecuados, mediante la provisión de ingresos, el apoyo de sus familias y de la comunidad y su propia autosuficiencia.
2. Las personas de edad deberán tener la oportunidad de trabajar o de tener acceso a otras oportunidades de obtener ingresos.
3. Las personas de edad deberán poder participar en la determinación de cuándo y en qué medida dejarán de desempeñar actividades laborales.
4. Las personas de edad deberán tener acceso a programas educativos y de capacitación adecuados.
5. Las personas de edad deberán tener la posibilidad de vivir en entornos seguros y adaptables a sus preferencias personales y a los cambios de sus capacidades.
6. Las personas de edad deberán poder residir en su propio domicilio por tanto tiempo como sea posible.

Participación

7. Las personas de edad deberán permanecer integradas en la sociedad, participar activamente en la formulación y la aplicación de las políticas que afectan directamente su bienestar y poder compartir sus conocimientos y pericias con las generaciones más jóvenes.
8. Las personas de edad deberán poder buscar y aprovechar oportunidades de prestar servicio a la comunidad y de trabajar como voluntarios en puestos apropiados a sus intereses y capacidades.
9. Las personas de edad deberán poder formar grupos o asociaciones de personas de edad avanzada.

Cuidados
10. Las personas de edad deberán poder disfrutar de los cuidados y la protección de la familia y la comunidad de conformidad con el sistema de valores culturales de cada sociedad.
11. Las personas de edad deberán tener acceso a servicios de atención de salud que les ayuden a mantener o recuperar un nivel óptimo de bienestar físico, mental y emocional, así como a prevenir o retrasar la aparición de enfermedades.
12. Las personas de edad deberán tener acceso a servicios sociales y jurídicos que les aseguren mayores niveles de autonomía, protección y cuidado.
13. Las personas de edad deberán tener acceso a medios apropiados de atención institucional que les proporcionen protección, rehabilitación y estímulo social y mental en un entorno humanitario y seguro.
14. Las personas de edad deberán poder disfrutar de sus derechos humanos y libertades fundamentales cuando residan en hogares o instituciones donde se les brinden cuidados o tratamiento, con pleno respeto de su dignidad, creencias, necesidades e intimidad, así como de su derecho a adoptar decisiones sobre su cuidado y sobre la calidad de su vida.

Autorrealización
15. Las personas de edad deberán poder aprovechar las oportunidades para desarrollar plenamente su potencial.
16. Las personas de edad deberán tener acceso a recursos educativos, culturales, espirituales y recreativos de la sociedad.

Dignidad
17. Las personas de edad deberán poder vivir con dignidad y seguridad y verse libres de explotaciones y de maltrato físico o mental.
18. Las personas de edad deberán recibir un trato digno, independientemente de la edad, sexo, raza o procedencia étnica, discapacidad u otras condiciones, y han de ser valoradas independientemente de su contribución económica.

Y más allá de las buenas intenciones de los gobiernos en acuerdos supra-nacionales, es responsabilidad de la
sociedad garantizar en cada país los esenciales derechos que permitan también a las personas de edad gozar de una vida digna.


Comisión sobre Adultos Mayores
Fundación Isalud
Ciudad de Buenos Aires, Octubre de 2000
e-mail: [email protected]

Autores:

Lic. Beatriz Gómez de Bueno
Lic. Anahí Juretic
Dra. Claudia Madies
Lic. Cristina Meghinasso
Lic. Federico Tobar
Lic. A. Alejandro Zubieta

Demás integrantes de la Comisión:
Dr. Gustavo Cantero
Dr. Saul Flores
Lic. María Eugenia Royer
Dra. Matilde Sellanes
Lic. Clara Szpindel
Sr. Pablo Vizzotti

* Coordinador: Lic. A. Alejandro Zubieta

1 LLOYD-SHERLOCK, Peter, G.: Ancianidad y pobreza en el mundo en desarrollo. Cap. 1, pág.13. CIEPP. Miño y Dávila Editores.