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FUNDACION ISALUD
Venezuela 925/31 - C1095AAS
Buenos Aires - Argentina
Tel.: (54-11) 4334-7766
Fax: (54-11) 4334-0710
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DOCUMENTACION
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Agenda de políticas públicas para la Tercera Edad
Comisión
sobre Adultos Mayores*
En
adhesión al Día Internacional del Adulto Mayor,
celebrado el pasado 1º de Octubre, la Comisión sobre
Adultos Mayores de la Fundación Isalud decidió compartir
alguna de las inquietudes que nos motivaron a conformar este equipo
interdisciplinario, con el objetivo de producir e integrar conocimiento
sobre el fenómeno del envejecimiento de la población.
Introducción
Las
sociedades, a través de sus gobiernos fueron creando diversos
mecanismos que aportaron seguridad económica a sus ciudadanos
ancianos, pero "el aumento en el número y en la proporción
de (éstos) puede reducir en el futuro la capacidad de los
Estados en brindar apoyo a su población económicamente
pasiva" .
Por tanto, se hace prioritario, para no poner en riesgo el bienestar
de los futuros ancianos, que en el diseño de las políticas
de Estado a largo plazo se comiencen a estimar las modificaciones
demográficas, epidemiológicas, económicas,
sociales, etc. que problematizan alrededor del fenómeno del
envejecimiento.
El fracaso del sistema de seguridad social en Argentina vigente
hasta 1994 no sólo ha sido una consecuencia del envejecimiento
demográfico -que amplió la base de beneficiarios modificando
la relación activo/ pasivo-, sino también por un inadecuado
manejo de los fondos públicos y la ausencia de una cultura
tributaria en lo referente a los aportes previsionales por parte
de la ciudadanía.
Las reformas emprendidas en los sistemas de salud y seguridad social
no arrojan aún resultados contundentes, lo que no evita observar
con suma preocupación el acceso a las prestaciones para los
futuros ancianos, como las dificultades periódicas que deben
enfrentar -básicamente en la cobertura de salud- los actuales.
El
fenómeno del envejecimiento en la Argentina
De acuerdo a la clasificación de
Naciones Unidas, se ubica a la Argentina entre las poblaciones envejecidas
del planeta, ya que la proporción de Adultos Mayores supera
el 7% de la población total, como muestra el Cuadro 1. En
tanto que se considera poblaciones jóvenes a las que la proporción
es inferior ó igual al 3,9% de la población total
y poblaciones maduras cuando la proporción se ubica entre
el 4% y el 6,9% de la población total.
Cuadro
1. Población total y de 65 años y más
en el año 2000.
| Total
país |
Población
65 años y más |
% |
| 37.031.803 |
3.592.474
|
9,7 |
Fuente:
INDEC-CELADE 1995. Serie Análisis Demográfico 5.
Estimaciones.
En
el Cuadro 2 es posible observar que Argentina está atravesada
por las tres categorías mencionadas, ya que la provincia
de Tierra del Fuego (la de menor porcentaje con 1,9%) es la única
que pertenece a una población joven. Téngase en
cuenta en este caso los procesos de promoción industrial
de las últimas décadas que motivaron una afluencia
migratoria joven muy elevada.
En cuanto a la representación de sociedades maduras, las
provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa
Cruz, todas de la región Patagónica, presentan porcentajes
entre el 4,7% y el 6,3% -también favorecidas por migraciones
de grupos jóvenes- como las provincias que integran la
región del Noroeste: Jujuy, Salta y La Rioja. En estas
jurisdicciones tienen especial incidencia las condiciones socio-sanitarias.
Cuadro
2. Proyección de la población
de 65 años y más, por provincia. En porcentajes.
Años 2000-2005-2010
|
Población de 65 años y más
|
|
Jurisdicción
|
2000
|
2005
|
2010
|
|
Total del país
|
9,7
|
9,9
|
10,2
|
|
Ciudad de Buenos
Aires
|
16,8
|
16,5
|
16,7
|
|
Buenos Aires
|
10,3
|
10,5
|
10,8
|
|
Catamarca
|
7,3
|
7,4
|
7,9
|
|
Córdoba
|
10,5
|
10,8
|
11,3
|
|
Corrientes
|
6,7
|
7,0
|
7,4
|
|
Chaco
|
6,1
|
6,6
|
7,0
|
|
Chubut
|
6,0
|
6,6
|
7,2
|
|
Entre Ríos
|
9,7
|
10,2
|
10,8
|
|
Formosa
|
5,5
|
5,9
|
6,3
|
|
Jujuy
|
5,9
|
6,4
|
7,0
|
|
La Pampa
|
9,5
|
9,9
|
10,6
|
|
La Rioja
|
6,7
|
6,9
|
7,2
|
|
Mendoza
|
9,0
|
9,3
|
9,8
|
|
Misiones
|
5,3
|
5,7
|
6,0
|
|
Neuquén
|
4,7
|
5,2
|
5,9
|
|
Río Negro
|
6,3
|
6,9
|
7,6
|
|
Salta
|
6,0
|
6,4
|
6,8
|
|
San Juan
|
8,3
|
9,0
|
10,0
|
|
San Luis
|
7,3
|
7,3
|
7,7
|
|
Santa Cruz
|
4,7
|
5,2
|
5,5
|
|
Santa Fe
|
11,2
|
11,3
|
11,4
|
|
Santiago del Estero
|
7,5
|
7,9
|
8,3
|
|
Tierra del Fuego,
Antártida e Islas del Atlántico Sur
|
1,9
|
1,8
|
1,8
|
|
Tucumán
|
7,4
|
7,6
|
7,9
|
Fuente:
INDEC-Celade 1996. Serie Análisis Demográfico 7.
Y
en las poblaciones envejecidas, la Ciudad de Buenos Aires presenta
el porcentaje más elevado, con un 16,8%, seguida de Santa
Fe, Córdoba y Provincia de Buenos Aires, todas superando
el 10%. Estos distritos corresponden a la región Pampeana,
zona de mayor desarrollo y concentración urbana, con importantes
saldos migratorios positivos en la década del '50 con motivo
del mayor proceso de industrialización sustitutivo de importaciones.
Similar situación ocurre con la provincia de Tucumán,
Catamarca y Santiago del Estero aunque en la incidencia del fenómeno
debe considerarse también el desplazamiento de los grupos
jóvenes hacia otras provincias en búsqueda de fuentes
laborales.
Las proyecciones no reflejan mayores cambios significativos en
la proporción de Adultos Mayores en las diferentes jurisdicciones
argentinas, a excepción de Corrientes en el 2005 y las
provincias de Chaco, Chubut, Jujuy, La Rioja y Río Negro
en el 2010.
El
envejecimiento y los incrementos en gastos médicos
La demanda de servicios de salud se incrementa
a medida que se expande la población envejecida, ya que
los ancianos son mayoritariamente más vulnerables para
el desarrollo de patologías que se agravan con el deterioro
físico en los más añosos, requiriendo en
muchos casos costosas técnicas médicas y/o de asistencia
y cuidados especiales.
Analizando la evolución de la población por grupos
de edades desde 1950 y hasta el año 1990, y la proyección
de la misma hasta el año 2050, se desarrolló un
índice que permite conocer la evolución del gasto
médico en el período señalado por efecto
del envejecimiento de la población (ver Cuadro 3). Este
índice sólo recoge ese efecto y no otros factores,
como son los cambios en el perfil epidemiológico, la aparición
de nuevas enfermedades, el avance de la tecnología y la
variación en los precios relativos.
El gasto médico por grupo de edades se adoptó de
la experiencia europea y se trabajó con un factor que refleja
la variación del gasto según la edad, sin afectar
por la forma del cálculo, el nivel del gasto.
Cuadro
3. Evolución del gasto médico
según el envejecimiento de la población:
|
Año
|
Indice
|
|
1950
|
100
|
|
1960
|
103.2
|
|
1970
|
106.3
|
|
1980
|
107.9
|
|
1990
|
108.5
|
|
2000
|
112.6
|
|
2010
|
112.1
|
|
2020
|
115.4
|
|
2030
|
119.9
|
|
2040
|
124.0
|
|
2050
|
128.7
|
Fuente:
Elaboración propia.
O
sea que entre 1950 y el año 2000, el incremento promedio
del gasto médico en nuestro país ha sido del orden
del 2,3% cada diez años, mientras que entre el año
2000 y el 2050 se espera un incremento del 2,7% cada diez años.
El
fenómeno en la región de América Latina y
el Caribe
La situación de los adultos mayores
en la región de América Latina y el Caribe estuvo
en buena medida alcanzada por el proceso de reforma del sistema
de salud, y también por las reformas administrativas de
las Políticas Sociales, como consecuencia del proceso de
reforma del estado.
En ese contexto, la primera ola de reformas administrativas en
la región se presentó como medidas de emergencia
frente a las crisis fiscales. Fueron relativamente homogéneas,
de escasa duración y baja diferenciación intersectorial.
Distinto fue el caso con la segunda ola de reformas, que está
definida por las características particulares que adquirió
el modelo de reforma en cada país, siendo por ejemplo un
referente en la seguridad social la privatización chilena
para Argentina, Uruguay y Brasil, en igual sentido ocurrió
con las reformas en salud y la municipalización chilena,
como marco de referencia para Argentina y Colombia, mientras países
como Costa Rica y Brasil siguieron los modelos europeos de competencia
regulada hacia el interior del sector público. Tales cambios
introducidos en la seguridad social promovieron como principio
orientador la capitalización individual, en tanto los principios
orientadores de las reformas en salud fueron bastante más
conservadores, ya que tendieron al aumento de la equidad, el mejoramiento
de la calidad y la eficiencia.
En la gran mayoría de los países de la región,
las medidas que integran la agenda política pública
son la ampliación de cobertura a partir de la provisión
de servicios básicos focalizados y el incentivo a servicios
preventivos y de atención primaria. Se verificaron, además,
cambios en los procesos de organización a través
de la descentralización, la separación de las funciones
de financiamiento y provisión y la creación de nuevas
formas de asignación de recursos.
Si nos preguntamos como impacta la situación descripta
en la población mayor de sesenta años, debemos atender
que la expansión de la cobertura de la seguridad social
es relativamente reciente en muchos países y en general
no alcanza a la misma (tal sería el caso, en Chile, para
la población de más bajos ingresos y en Uruguay,
para la población de ingresos medios). Además a
pesar de que los sistemas de la seguridad social ponen el acento
en la redistribución del ingreso y en la equidad, con frecuencia
los montos de las pensiones resultan insuficientes para mantener
a los beneficiarios fuera del nivel de pobreza. Aparte de la seguridad
social como esquema institucionalizado, con cotizaciones que dan
derecho a beneficios, algunos países cuentan con programas
asistenciales para la población envejecida, pero con bajos
porcentajes de cobertura. Algunos de estos beneficios son las
pensiones no contributivas, transferencias en especie y clubes
de la tercera edad.
El fenómeno en el mundo
Por último, queremos recordar las
recomendaciones que surgen de los "Principios de las Naciones
Unidas a favor de las Personas de Edad", aprobada en
la Asamblea General el 16 de Diciembre de 1991.
Independencia
1. Las personas de edad deberán
tener acceso a alimentación, agua, vivienda, vestuario
y atención de salud adecuados, mediante la provisión
de ingresos, el apoyo de sus familias y de la comunidad y su propia
autosuficiencia.
2. Las personas de edad deberán tener la oportunidad
de trabajar o de tener acceso a otras oportunidades de obtener
ingresos.
3. Las personas de edad deberán poder participar
en la determinación de cuándo y en qué medida
dejarán de desempeñar actividades laborales.
4. Las personas de edad deberán tener acceso a programas
educativos y de capacitación adecuados.
5. Las personas de edad deberán tener la posibilidad
de vivir en entornos seguros y adaptables a sus preferencias personales
y a los cambios de sus capacidades.
6. Las personas de edad deberán poder residir en
su propio domicilio por tanto tiempo como sea posible.
Participación
7. Las personas de edad deberán
permanecer integradas en la sociedad, participar activamente en
la formulación y la aplicación de las políticas
que afectan directamente su bienestar y poder compartir sus conocimientos
y pericias con las generaciones más jóvenes.
8. Las personas de edad deberán poder buscar y aprovechar
oportunidades de prestar servicio a la comunidad y de trabajar
como voluntarios en puestos apropiados a sus intereses y capacidades.
9. Las personas de edad deberán poder formar grupos
o asociaciones de personas de edad avanzada.
Cuidados
10. Las personas de edad deberán
poder disfrutar de los cuidados y la protección de la familia
y la comunidad de conformidad con el sistema de valores culturales
de cada sociedad.
11. Las personas de edad deberán tener acceso a
servicios de atención de salud que les ayuden a mantener
o recuperar un nivel óptimo de bienestar físico,
mental y emocional, así como a prevenir o retrasar la aparición
de enfermedades.
12. Las personas de edad deberán tener acceso a
servicios sociales y jurídicos que les aseguren mayores
niveles de autonomía, protección y cuidado.
13. Las personas de edad deberán tener acceso a
medios apropiados de atención institucional que les proporcionen
protección, rehabilitación y estímulo social
y mental en un entorno humanitario y seguro.
14. Las personas de edad deberán poder disfrutar
de sus derechos humanos y libertades fundamentales cuando residan
en hogares o instituciones donde se les brinden cuidados o tratamiento,
con pleno respeto de su dignidad, creencias, necesidades e intimidad,
así como de su derecho a adoptar decisiones sobre su cuidado
y sobre la calidad de su vida.
Autorrealización
15. Las personas de edad deberán
poder aprovechar las oportunidades para desarrollar plenamente
su potencial.
16. Las personas de edad deberán tener acceso a
recursos educativos, culturales, espirituales y recreativos de
la sociedad.
Dignidad
17. Las personas de edad deberán
poder vivir con dignidad y seguridad y verse libres de explotaciones
y de maltrato físico o mental.
18. Las personas de edad deberán recibir un trato
digno, independientemente de la edad, sexo, raza o procedencia
étnica, discapacidad u otras condiciones, y han de ser
valoradas independientemente de su contribución económica.
Y
más allá de las buenas intenciones de los gobiernos
en acuerdos supra-nacionales, es responsabilidad de la
sociedad garantizar en cada país los esenciales derechos
que permitan también a las personas de edad gozar de una
vida digna.
Comisión sobre Adultos Mayores
Fundación Isalud
Ciudad de Buenos Aires, Octubre de 2000
e-mail: [email protected]
Autores:
Lic. Beatriz Gómez de Bueno
Lic. Anahí Juretic
Dra. Claudia Madies
Lic. Cristina Meghinasso
Lic. Federico Tobar
Lic. A. Alejandro Zubieta
Demás
integrantes de la Comisión:
Dr. Gustavo Cantero
Dr. Saul Flores
Lic. María Eugenia Royer
Dra. Matilde Sellanes
Lic. Clara Szpindel
Sr. Pablo Vizzotti
*
Coordinador: Lic. A. Alejandro Zubieta
1
LLOYD-SHERLOCK, Peter, G.: Ancianidad y pobreza en el mundo en
desarrollo. Cap. 1, pág.13. CIEPP. Miño y Dávila
Editores.

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