Federico Tobar
Las acciones preventivas son mucho más efectivas,
en relación a su costo, que las curativas. En términos
generales se suele estimar que cada dólar gastado en prevención
consigue resultados, sobre la salud de la población, equivalentes
a dieciséis dólares gastados en curación. Los
argentinos gastamos $2,4 por mes en prevención, el 4,55%
del gasto total en salud. Los estudios comparativos demuestran que
los sistemas que obtienen mejores resultados en términos
de indicadores sanitarios son aquellos que concentran mayor parte
de sus recursos en prevención. Entonces cabe preguntarse
¿Por qué no se invierte más en prevención?
Economía de la prevención
Desde el saber popular se ha instalado el dictado: "Es mejor
prevenir que curar". Sin embargo aún dedicamos el 95,5%
de los $23.893 millones de dólares que los argentinos anualmente
gastamos en salud a curar y solo una parte muy pequeña es
destinada a prevenir . En gran parte el bajo cumplimiento del dicho
popular responde a cuestiones económicas. Por un lado, por
que es verdad que prevenir es más económico que curar
pero no siempre más barato. Por otro lado, porque no hay
en nuestro sistema de salud incentivos económicos adecuados
como para que la preocupación de las instituciones
por la prevención se traduzca un beneficios económicos.
La prevención es víctima de su propia capacidad
Se podría traducir la frase "es mejor prevenir que
curar" en términos sanitarios afirmando que las acciones
preventivas son mucho más efectivas, es decir registran
un mayor impacto sobre la salud de la población. La efectividad
de las políticas sanitarias se registra a través
de la mejora de los indicadores de salud como, por ejemplo, un
aumento de la esperanza de vida. Aunque hay quienes afirman que
más que una mejora en la sobrevida general ha habido una
compresión de la mortalidad de los más ancianos
.
A su vez, se podría traducir la frase popular en términos
económicos afirmando que "prevenir es más costo-efectivo
que curar". Esto significa que se compran más resultados
de salud invirtiendo en prevenir que haciéndolo en curar.
Este atributo del gasto preventivo se hace cada día más
importante puesto que en todo el mundo se destina cada vez más
recursos a salud y los países buscan cómo contener
esa peste verde que constituye el crecimiento sostenido del gasto
médico.
- El autor agradece los aportes de los doctores Roman Cragnolino,
Armando Mariano Reale y Gustavo Cantero.
- Los números corresponden a 1999 y se basan en la estimación
del gasto elaborada para OPS por Isalud ver: Tobar et al.(2000).
- BATCHELOR WB, JOLLIS JG, FRIESINGER GC et al. "The challenge
of health care delivery to the elderly patient with cardiovascular
disease". Cardiology Clinics 1999;17(1):1:15
- A modo de ejemplo, Gro Harlem Brundtland directora General de
la OMS, al presentar el Informe sobre la Salud en el Mundo 2000
afirmó que en año 2000 el mundo destinó el
10% de los ingresos totales generados por la humanidad al gasto
en salud. El Informe de Desarrollo Humano de 1993, del Banco Mundial
("invertir en salud" utilizando la misma metodología
afirmaba que en 1980 esta cifra se limitaba al 1% y en 1990 había
llegado al 10%.
Sin embargo, aunque existen evidencias empíricas de la
alta efectividad del gasto en prevención en Salud, su efecto
contencionista del gasto es relativo. Esta efectividad que
se registra a través de la mejora de los indicadores de
salud implica alteraciones en el
perfil de la demanda de servicios. Comienzan a adquirir mayor
peso las enfermedades crónico-degenerativas y otros procedimientos
que resultan mucho más costosos. Por lo tanto, aunque la
prevención mejore sensiblemente los resultados sanitarios,
puede repercutir en un aumento de los costos totales del sistema
a mediano plazo. En síntesis, aunque se puede demostrar
empíricamente la mayor efectividad de la prevención,
es decir que vale más prevenir que curar, no puede afirmarse
con certeza que los
sistemas de salud que destinan más recursos a la prevención
resulten más baratos.
¿A quién le conviene prevenir?
Se pueden identificar cuatro actores básicos involucrados
por la prevención y su
economía: los pacientes, los prestadores de salud, los
aseguradores y los gobiernos.
A continuación se analizarán de forma sintética
los incentivos y limitaciones que cada
uno de estos actores tiene para realizar acciones preventivas
en salud.
La prevención por parte del propio paciente
Los ciudadanos, pacientes o usuarios, son quienes viven en carne
propia la salud o su ausencia, para quienes evitar la enfermedad
involucra tanto beneficios económicos
como en términos de dolor y molestias. Pero la capacidad
de los usuarios para asumir
una conducta preventiva está condicionada por dos elementos
centrales: a) su nivel de ingresos y b) el nivel de información
del cual dispongan.
a) Para prevenir hay que disponer de recursos. Aún
cuando en muchos hospitales
públicos existen servicios de medicina preventiva, existen
barreras de acceso
relacionadas con los limitados horarios de atención. Por
otro lado, la prescripción de estudios o el uso preventivo
de medicamentos y suplementos dietarios también tiene
un costo que los sectores de menores recursos tienen dificultades
en sustentarlos.
Un ejemplo muy claro de cómo el ingreso de las personas
condiciona su actitud frente
a la prevención lo constituyen las visitas y el gasto en
dentistas.
En el cuadro 1 se presentan datos de utilización y gasto
de servicios odontológicos obtenidos a través de
una encuesta en el área metropolitana de Buenos Aires.
Como puede observarse, tanto en Capital Federal como en el Gran
Buenos Aires, los sectores de mayores ingresos utilizan más
servicios y sin embargo gastan menos que
los sectores de menores ingresos. Esto se debe al tipo de prestaciones
que reciben.
Los sectores de menores ingresos solo recurren al odontólogo
en casos graves, cuando sienten dolores intolerables o tienen
algún grado de impedimento (para comer o hablar).
La postergación de la consulta hace que el tratamiento
a ser aplicado resulta más
complejo y por lo tanto generalmente más costoso. Los sectores
de mayores niveles de ingresos realizan consultas y prácticas
preventivas porque pueden pagarlas. Pero la consecuencia es que
ese gasto anticipado se traduce en un gasto final menor. Esta
es
una particularidad del área odontológica que, como
ha sido anticipado, no se da de forma idéntica en el resto
de la salud.
b) Para prevenir hay que disponer de información
de cuando y cómo hacerlo. El acceso
a dicha información está muy vinculado con aspectos
culturales, con el nivel educativo y, por supuesto también
con el nivel de ingresos. Aunque esta última variable resulte
muy importante, no se pueden reducir la explicación de
porque la gente hace o no prevención sólo en función
de su nivel económico. En todas las sociedades hay obstáculos
culturales
a la prevención, por ejemplo, uno de ellos es la vergüenza.
Aún en los países
desarrollados las personas son muy vergonzosas para realizar consultas
relacionados
con la parte del cuerpo que queda debajo de la cintura. En Europa
los asuntos sexuales,
la vejiga débil y el mal olor en los pies avergüenzan
mucho a la población y en particular
a los hombres. Además, el 46 por ciento de 3.500 hombres
entrevistados en Gran Bretaña, Francia, Polonia, España,
Italia, Holanda y Alemania dijeron que el sexo era el tema más
penoso .
En síntesis, uno de los obstáculos para un mayor
despliegue de acciones preventivas
radica en la insuficiente y asimétrica información
sobre las acciones preventivas y su conveniencia por parte de
la población.
La prevención por parte de los prestadores
La prevención en salud se puede plantear desde los diferentes
niveles de atención.
Aunque no es el único nivel en el que se puede ejercer,
probablemente la más
significativa es la que se desarrolla desde la Atención
Primaria de la Salud (APS).
Puede suponerse que allí donde la Atención Primaria
adquiere más peso habrá más prevención.
La evidencia empírica indica que en los sistemas donde
se privilegia la
APS el gasto en salud tiende a resultar más costo-efectivo.
La inclinación hacia la prevención por parte de
los profesionales de la salud tiene que
ver con su formación y sus propias orientaciones personales,
pero también con la forma
en que este es remunerado. Un ejemplo concreto lo provee el National
Health Service británico (NHS). Se trata de un sistema
de salud público en el cual los médicos de
cabecera (en inglés General Practitioners) actúan
como puerta de entrada al sistema,
son los principales referentes de APS y como tales despliegan
actividades de prevención. Aunque el financiamiento es
integralmente público los General Practitioners británicos
no son asalariados sino que cobran valores capitados, esto es
proporcionales a la cantidad
de pacientes que están bajo su responsabilidad. Este modelo
de pago es muy efectivo
para contener la expansión del gasto ya que el gasto total
resulta proporcional a la
cantidad de habitantes más que a la cantidad de prestaciones.
Y de hecho, de los países ricos del mundo, Gran Bretaña
figura entre los que menos se ha expandido el gasto sanitario
en los últimos años. O dicho de otro modo, entre
los que menos han padecido
la Peste Verde.
Sin embargo, concientes de que establecer un sólido modelo
de medicina familiar y un
pago capitado por cada paciente no bastaba para incentivar las
prácticas preventivas
el NHS incorporó un incentivo económico directo
para las prácticas preventivas.
Los General Practitioners británicos además de cobrar
mensualmente un valor capitado
fijo proporcional a la cantidad de pacientes que atienden cobran
un monto variable (por prestación) proporcional a la cantidad
de prácticas preventivas que realizan.
En los sistemas donde impera el pago por prestación el
incentivo implícito es a
transformar al paciente en un cautivo acrítico y al profesional
en una máquina de prestar
y eventualmente de sobreprestar. Existen incentivos económicos
que producen beneficios económicos, pero los ofrece la
industria farmacéutica y son para tratar. En cardiología,
por ejemplo, se incentiva a los profesionales a "tratar con
drogas" a los pacientes agresivamente. Se podría poner
en cuestionamiento si existen incentivos para curar
(más allá de un imperativo ético) ya que
nadie querría matar a la gallina de los huevos
de oro. De hecho, Milton Roemmer probó que donde se incrementa
la oferta de
cardiólogos se incrementa en forma proporcional la cantidad
de consultas cardiológicas. Como la prédica surte
efecto, la misma industria ha debido bajar el umbral de los tratamientos
para mantener su fuente de divisas (en el caso del colesterol,
cada vez se comienzan protocolos de estudios con pisos más
bajos de intervención). Si bien la distribución
de esos incentivos no es universal ni constante, se percibe claramente
la disposición de los médicos a verse incluidos
en el circuito.
En síntesis, los incentivos económicos existen para
mantener el statu quo de
intervenciones para curar (aunque no curar del todo) y no abocarse
a la prevención.
Por otro lado, como ha sido señalado el problema que también
se percibe en la implementación de acciones preventivas
es, como dice el artículo, que modifican los patrones de
demanda de servicios. Las campañas de detección
de enfermedades implementadas en los hospitales han sido, a veces,
financiadas por la industria
farmacéutica con el fin de identificar potenciales usuarios
de sus productos; el
beneficio para la población (en general sesgada por haber
sido llevada a cabo esas campañas dentro de los hospitales)
ha sido parcial, toda vez que la respuesta a esa identificación
no estaba estructurada. En otras palabras, la persona a la que
se le diagnosticaba alguna patología, en lugar de ser contenida
por el sistema (seguimiento, provisión de medicamentos,
etc.) quedaba en poco tiempo huérfano de control. Algo
así como: "ya sabe lo que tiene, ahora arréglese".
La prevención por parte de los seguros de salud
Un seguro de salud es una institución que protege a las
personas ante el riesgo de
requerir acceso a bienes y servicios de salud. Hacer prevención
significa reducir dichos riesgos. Por ejemplo, los seguros privados
de salud americanos se dieron cuenta que enfatizando el rol de
la Atención Primaria en sus modelos de atención
podían llegar a ahorrar hasta un 15% de sus gastos asistenciales.
Sin embargo, como prevenir significa evitar prestaciones más
caras en el futuro, para
que la prevención resulte interesante por si misma a los
seguros, debería haber garantías de que la población
beneficiaria continuará asegurada en ese futuro. Si los
seguros de
salud respondieran estrictamente a los incentivos económicos
la primer conducta que asumirían sería la de brindar
la menor cantidad de prestaciones posible, es decir subprestarían
servicios. En otras palabras, prevenir sólo resultaría
rentable cuando hay garantía de que la economía
que genera la prevención será aprovechada por quién
la financió y no por otro agente económico.
Desde esta perspectiva, la librecompetencia podría haber
resultado poco incentivadora
de la prevención por parte de los seguros. Por ejemplo,
con la desregulación de obras sociales en Argentina los
beneficiarios de un Agente del Seguro Nacional de Salud
(aquellos involucrados en las leyes 23.661 y 23.662) pueden cambiar
de entidad aseguradora. En este marco se podría afirmar
que con un sistema cerrado (sin posibilidad de cambiar de asegurador
para el beneficiario) habrían un mayor incentivo para que
los aseguradores hagan prevención. Sin embargo, es posible
contra argumentar que en un modelo cerrado (sin competencia) tampoco
hay incentivos para brindar servicios
adecuados ya que la población es cautiva y por lo tanto
los ingresos están asegurados.
La incorporación de acciones preventivas por parte de los
seguros de salud (públicos y privados) es función
directa del modelo de regulación de los seguros de salud
vigente.
Es posible incorporar incentivos a la prevención a través
de la regulación pública o de la autorregulación
privada de los seguros de salud.
La otra posibilidad es que los seguros encuentren incentivos para
incorporar acciones preventivas porque de esta forma consiguen
una mayor satisfacción y lealtad de sus clientes-usuarios.
Sin embargo, debido a la asimetría de información
los usuarios no siempre valoran las prácticas preventivas.
Por ejemplo, aunque hay bastante evidencia
de que los modelos de atención basados en médicos
de cabecera son más efectivos
(y más costo-efectivos) con frecuencia los consumidores
de servicios de salud prefieren consultar directamente a especialistas
ante cualquier síntoma.
El estado de avance del conocimiento de la medicina permitiría
que se implementen
seguros u involucren más a los usuarios en la preocupación
por su salud. Por este motivo, se puede postular que en el futuro
los seguros de salud ofrecerán verdaderos planes de salud
a sus beneficiarios. Cuando una persona adquiera uno de estos
seguros estará firmando un complejo contrato en el que
se le garantizará que vivirá sano al menos una determinada
cantidad de años. La empresa aseguradora no se limitará
a garantizar a su cliente el acceso a los servicios en caso de
enfermedad sino que asumirá un rol muy
activo en la promoción y prevención de su salud.
A su vez, el asegurado también asumirá formalmente
parte de la responsabilidad por sus cuidados. El contrato lo comprometerá
a cumplir con un estricto programa de atención primaria
y detención precoz de enfermedades y a evitar determinadas
conductas que pongan en riesgo su vida.
Para que esto ocurra los seguros privados (en Argentina las prepagas)
ajustarán sus precios por la técnica del scoring,
de modo que las personas que voluntariamente asuman conductas
nocivas para la salud pagarán primas mayores. En el caso
de los seguros sociales (en Argentina: obras sociales) sería
necesario que sus ingresos no dependan de los salarios de sus
beneficiarios titulares sino de los riesgos sanitarios que ellos
involucran. Es decir, para proteger a un adulto mayor la obra
social recibirá un ingreso mensual superior al que le correspondería
por un joven y esto será de forma independiente de los
salarios de ambos.
La prevención por parte de los gobiernos
Los gobiernos pueden avanzar en la implantación efectiva
de la prevención a través de dos formas de acción:
a) Prevenir directamente ó, b) Prevenir a través
de la Regulación.
Prevenir directamente consiste en consagrar las acciones preventivas
como prioridad y asignar recursos crecientes a estas acciones.
En términos económicos se ha demostrado que resultaría
un óptimo paretiano que el Estado incremente el grado de
prevención, en particular en las enfermedades contagiosas.
Esto significa que generaría beneficios para todos los
agentes, ciudadano, seguros, prestadores y hasta para el propio
Estado .
Pero los gobiernos pueden fomentar la prevención a través
de la regulación. Para ello hace falta que la regulación
de los seguros de salud se guíe por evaluaciones epidemiológicas
más que financieras y que los incentivos y sanciones estén
orientados a obtener un mayor impacto del seguro sobre la salud
de los asegurados.
Existen diferentes estrategias o modelos regulatorios y algunos
de ellos tiene que ver con el incentivo a las acciones preventivas.
Por un lado, es a través del marco regulatorio que se establece
el menú prestacional o canasta básica de salud a
ser garantizado a los ciudadanos a través de los seguros
públicos y privados. Por otro lado, existen modelos regulatorios
más avanzados que no se limitan a normatizar que debe brindarse
dentro del menú prestacional sino que incentivan directamente
las acciones preventivas.
Una de las formas de incorporar la prevención es a través
de la implementación de un modelo de atención que
otorgue un lugar destacado a la prevención. Tal es el caso
de los esquemas en donde ejercen un rol protagónico los
médicos de cabecera. Si el sector estatal concientiza a
la población sobre la necesidad de concurrir a un médico
para controlar su estado de salud, aún sin presentar síntomas
de enfermedad alguna; si se revaloriza el papel del médico
de cabecera al punto que éste tenga los incentivos para
continuar atendiendo a la misma población a lo largo de
muchos años, será más factible establecer
políticas de prevención, entre otros motivos porque
será el mismo prestador quien perciba los beneficios de
su intervención. La inestabilidad general del trabajador
de la salud en estos sistemas, que oscilan según el humor
del funcionario de turno, hace que, nunca se cosechen los frutos
del propio esfuerzo.
a) La prevención dentro del Programa Médico
Obligatorio: En Argentina por resolución 939/ de Octubre
del 2000 se estableció un nuevo Programa Meció Obligatorio
(PMO) cuya mayor diferencia con el anterior consiste en establecer
la obligatoriedad de un sistema de medicina familiar para el primer
nivel de atención que involucra un conjunto de acciones
preventivas. El PMO establece que cada Agente del Seguro (obras
sociales y prepagas) desarrollará, en base al conocimiento
epidemiológico particular de su población, programas
específicos de prevención que ataquen los riesgos
prevalentes". Sin embargo, establece la prevención
de forma normativa y no contempla incentivos para que los seguros
la realicen. Como el mismo decreto advierte, la simple existencia
u oferta de estos programas no garantiza su cumplimiento. Por
otro lado, como se puede apreciar en el cuadro 2 las acciones
preventivas que establece el PMO se concentran en el embarazo,
el parto y el puerperio más algunas acciones de tipo ginecológica.
Cuadro 2. Componente Preventivos del Programa
Médico Obligatorio.
| 2.1.Plan Materno Infantil |
| Cobertura del
100% de la atención integral del embarazo, parto
y del recién nacido.Cobertura del 100% en medicamentos
inherentes y del 40% para medic. ambulatorios no relacionados.
Cobertura del 100% en medicamentos para el niño
hasta el año de vida. |
| 2.1.1. Atención del embarazo. |
| En embarazos normales
se realizará un control mensual hasta la semana
35, quincenal de la 35 a la 38 y semanal desde la 38
hasta el parto. En embarazos de riesgo, se deberán
contemplar controles sin restricciones, con la cobertura
de los estudios que cada patología requiera. |
| 2.1.1.1. Primer control / Primer
trimestre |
| Anamnesis y confección
de historia clínica. Determinación de
la edad gestacional y fecha probable de parto. Examen
gineco-obstétrico y mamario. Examen clínico
general. Exámenes de laboratorio.Colposcopia,
Papanicolaou y Ecografía. Evaluación cardiológica
y odontológica. Educación alimentaria. |
| 2.1.1.2. Segundo trimestre |
| Ecografía.
Exámenes de laboratorio. Vacuna antitetánica
en el 5º mes, primera dosis para la paciente no
vacunada o con vacunación vencida. |
| 2.1.1.3. Tercer
trimestre |
| Exámenes
de laboratorio, Electrocardiograma y riesgo quirúrgico,
Ecografía y Monitoreo semanal a partir de la
semana 36. Curso psicoprofilaxis obstétrica. |
| 2.1.2. Atención del parto
y puerperio inmediato |
| Internación.
Será, como mínimo, de 48 hs. para un parto
vaginal y de 72 hs. para una cesárea.Consejos
para lactancia materna, puericultura y procreación
responsable. |
| 2.1.3. Atención del recién
nacido y hasta el año de vida |
| Cobertura de internación
de 48 hs. con control adecuado por profesional a todos
los recién nacidos (sin límite de tiempo
para recién nacidos patológicos). Exámenes
de laboratorio, clínicos y sensoriales.Provisión
de libreta sanitaria infantil e inmunizaciones del período.
Con el objeto de promover la lactancia materna no se
cubrirán leches maternizadas. |
| 2.2. Programa de prevención
del cáncer de cuello uterino |
| Papanicolaou (PAP)
inicial a toda mujer mayor de 25 años que haya
iniciado su vida sexual. Si fuera normal, el mismo se
repetirá a los tres años del anterior,
manteniendo esta periodicidad hasta los 70 años.
Después de los 70 años se efectuará
cada cinco años. Si algún resultado fuera
anormal, el médico indicará colposcopia
u otros exámenes suplementarios. |
| 2.3. Programa de prevención
del cáncer de mama |
| 2.3.1. Autoexamen.
Planes de educación, folletos ilustrativos y
otras estrategias de comunicación para estimular
el autoexamen mamario. Para las mujeres premenopáusicas
debe realizarse en la semana posterior a su menstruación
e incluye la palpación de la axila. |
| 2.3.2. Detección mamográfica |
| Población
en riesgo aumentado (antecedentes familiares de cáncer
de mama): una mamografía a los 36 años,
y otra anual a partir de los 40. Población en
riesgo estándar: una mamografía a los
50 años. Si fuera negativa se debe continuar
con una mamografía bianual hasta los 69 años.
Si algún resultado diera anormal, el médico
indicará estudios, controles y tratamientos adecuados.
|
|
Fuente: Argentina. Poder Ejecutivo Nacional. Resolución
93 del 9 Octubre del 2000 "Programa Médico Obligatorio".
b) Modelos regulatorios que incentivan la prevención.
Los modelos regulatorios más avanzados superan la regulación
estrictamente económica e involucran objetivos sanitarios.
Regular, en ese sentido es modelar conductas en el mercado para
alcanzar metas, objetivos de salud pública. Los modelos
más sofisticados de regulación apuntan a la medición
de los resultados de salud obtenidos y al incentivo para alcanzar
determinados resultados. Regular a los seguros a través
del control de resultados significaría enfocar la acción
regulatoria sobre la salud.
Es decir, supone incorporar incentivos para que las empresas
promuevan la salud y no sólo brinden asistencia médica
o aseguramiento. Cada seguro es responsable por la salud de un
determinado grupo poblacional al cual brinda cobertura médica.
Si el seguro organiza su modelo asistencial de modo que consiga
reducir las tasas de prevalencia de determinadas patologías,
el mismo se haría merecedor de incentivos fiscales; en
caso contrario recibiría sanciones. Este tipo de mecanismos
se comienzan a implementar como una modalidad de autoregulación
de un grupo de HMO´s (Health Manteinnance Organizations)
norteamericanas. También el Fondo de Solidaridad y Garantía
de la Atención implementado en Colombia -FOSYGA contempla
una cuota de recursos para ser asignada a las entidades aseguradoras
(EPS) de acuerdo a su performance en términos epidemiológicos.
Es posible, por ejemplo en la Argentina una reforma dentro de
la desregulación de obras sociales que consista en un incentivo
financiero a aquellas instituciones aseguradoras que obtengan
la mejor performance en términos epidemiológicos,
persiguiendo objetivos como disminuir la tasa de infartos o aumentar
la edad promedio en que ocurre el primer infarto, etc...
¿Cuanto se puede ahorrar previniendo?
Un documento del gobierno de los Estados Unidos calculó
el gasto en salud que podría evitarse estableciendo mejores
estrategias de prevención cuyos resultados se muestran
el cuadro siguiente.

Dos ejemplos interesantes para analizar el peso del gasto preventivo
son Canadá y Estados Unidos. El sistema Americano es el
más caro del mundo, pero al estar centrado en seguros privados
destina relativamente pocos recursos a acciones preventivas. En
contrapartida, el sistema canadiense de salud es un seguro nacional
de salud con administración provincial y cobertura integral.
Aunque el sistema es fuertemente hospitalocéntrico atribuye
una función importante a los programas de salud pública.
Podría argumentarse que el principal componente de esta
estrategia es el Médico de cabecera o General provider.
Un conjunto de técnicos americanos se concentraron en intentar
calcular cuantos dólares deberían gastarse en su
país para implementar un sistema similar al canadiense.
Su conclusión inicial fue que de hacerse esa reforma el
ahorro anual de recursos destinados a salud sería del orden
de los $100.000 millones. Otro grupo de técnicos utilizó
un modelo de simulación más complejo en el cual
se estimaba que existe en Estados Unidos una fuerte demanda reprimida,
por parte de los 40 millones de norteamericanos que no disponen
de ningún tipo de cobertura asistencial, cuya satisfacción
tendría un costo adicional para el sistema. Consideraron
también que la disponibilidad de servicios podría
alterar los perfiles de utilización de algunos sectores
y, por lo tanto, el volumen de dinero ahorrado se elevaría
a solo U$S 46.800 millones por año.
Prevención, cobertura y efectividad
El mayor obstáculo a la prevención es la falta de
cobertura médica. Algunos indicadores de resultados como
la tasa de mortalidad infantil son muy sensibles a las variaciones
en los niveles de cobertura. Se plantea hoy un doble desafío
para los países en desarrollo: expandir la cobertura de
los seguros de salud y al mismo tiempo contener costos. La evidencia,
sin embargo, indica que el primer objetivo puede facilitar la
conquista del segundo.
Los Estados Unidos tienen 14,6% de su población infantil
y adolescente sin cobertura, y una tasa de mortalidad infantil
de 9,8 por mil que duplica la de Japón y es dos puntos
superior a la Canadá, Alemania y Francia. El congreso de
ese país discute la aprobación de una ley que propone
reducir la mortalidad a través de un programa federal que
incluye un seguro de salud para 10 millones de niños sin
cobertura. El financiamiento provendría de un impuesto
al consumo de tabaco.
En Argentina el problema no es menor. En los niveles económicos
inferiores del Gran Buenos Aires el 62,5% de los niños
menores de 6 años no tiene más cobertura que el
sistema público, este número desciende al 60,6%
en niños de 6 a 14 años.
Cómo fortalecer la prevención?
Para lograr imponer en la práctica cotidiana de los
ciudadanos el dicho "más vale prevenir que curar"
sería necesario:
a) Garantizar un ingreso mínimo adecuado como sustentar
las prácticas preventivas o asegurar no solo su gratuidad
sino un mínimo costo de oportunidad para quienes recurran
a los servicios en busca de prevención.
b) Difundir información adecuada sobre las prácticas
preventivas más convenientes y adecuadas.
Para lograr imponer en la práctica médica el dicho
"más vale prevenir que curar" es necesario:
c) Que en el modelo de formación médica se
otorgue un lugar destacado a la prevención y a la APS.
d) Que en el diseño del modelo de atención
médica también se privilegie la prevención
y a la APS.
e) Que además de la formación y de la normativa
se incorporen incentivos económicos para que también
a los profesionales les genere algún beneficio la prevención.
Para que los seguros de salud avancen en la prevención
sería necesario:
f) Expandir la cobertura poblacional.
g) Incorporar una normativa explícita y abarcativa
en relación a que tipo de acciones preventivas resultan
más adecuadas y en especial para qué grupos poblacionales
(incluyendo a todos los posibles en lugar de limitarlos a la madre
y el niño).
h) Incorporar incentivos a la efectividad de los seguros
de forma que resulte rentable para los aseguradores el obtener
conquistas sanitarias sobre la población asegurada.
Para que los gobiernos fortalezcan su capacidad fomentar la prevención
en salud sería necesario:
i) Formular planes de salud nacionales, regionales y locales
con metas sanitarias explícitas y concretas.
j) Evaluar la situación de salud de los diferentes
grupos poblacionales y monitorear el desempeño de los diferentes
subsistemas de salud en términos de su impacto sobre la
salud de la población protegida y del cumplimiento de las
metas sanitarias estabelcidas.
Bibliografía
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CASAS CHOUSAL, Yoloxóchitl. "Campañas preventivas
para la salud" en Salutia.com. Disponible On Line en: https://espanol.salutia.com/?id0=inicio&id1=&id2=nota&id3=211
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