La historia de las Políticas de Salud Mental en nuestro
país dan cuenta de los vaivenes que se han producido alrededor
de esta temática de difícil abordaje, en tanto se
conjugan en ella cuestiones individuales, sociales, jurídicas,
culturales.
Dentro del área de la salud, pero de algún modo
excluida, la salud mental ha sido abordada desde las políticas
públicas dentro de un amplio espectro que va desde un extremo
biologista a un extremo comunitario, pasando por las distintas
conceptualizaciones teóricas que dan un abanico de posibilidades
respecto a los tratamientos del enfermo mental.
La ciencia médica basada en evidencias y resultados ha
dejado en distintas épocas fuera a la psiquiatría,
especialidad "de locos" y "para locos". Los
avances en medicamentos en los últimos años ha aquietado
en parte esta exclusión, hay un lugar concreto (el cerebro)
y una pastilla que vuelve al "anormal" un poco más
normal. De cualquier modo la idea estigmatizante sigue existiendo.
A principios de siglo la temática de la salud mental queda
vinculada a la higiene social. Se trata de combatir a aquellos
agentes que perturban el orden social y que podrían provocar
un daño a la comunidad, la prostitución, el alcoholismo,
la vagancia, la indigencia era englobado junto con las enfermedades
infecciosas y debía ser controlado. La autoridad sanitaria
a través de leyes, ordenanzas y la creación de instituciones
adecuadas sería la encargada de resguardar a la población
respetable del flagelo moral.
Hasta la primera mitad de la década del 40 había
un sistema de hospitales subvencionados y administrados en parte
por el Estado y en parte por la Beneficencia. Es interesante señalar
que los enfermos mentales varones dependían del Ministerio
de Relaciones Exteriores y las enfermas mujeres del Ministerio
del Interior.
A principios de siglo en el área Salud Mental, el Dr. Domingo
Cabred realiza de algún modo una revolución con
la habilitación de Colonias con el sistema "open door",
donde los pacientes internados realizan una intensa actividad
fabricando calzado, ropa, muebles, criando animales, produciendo
hortaliza para consumo interno y para la venta.
En 1946, con el advenimiento del gobierno justicialista se crea
la Secretaria de Estado de Salud Pública sucesora del Departamento
Nacional de Higiene que se transforma en Ministerio de Salud Pública
en 1949, al frente del cual se hallaba el Dr. Ramón Carrillo.
Este ministro, fuertemente innovador respecto a las políticas
públicas en salud, consideró que había que
reorganizar los establecimientos de internación de enfermos
mentales aplicando conceptos terapéuticos más modernos,
planificando las camas de salud mental de modo de permitir que
los internados se encuentren más cerca de sus familias
evitando de este modo la cronificación.
A partir de 1956 no se producen cambios sustanciales, y las políticas
sanitarias planteadas anteriormente perdieron continuidad. En
1966, con el gobierno de Ongania se disuelve la Dirección
de Salud Mental. Por esa época había alrededor de
100.000 enfermos en todo el país.
Por lo años 70 reaparece la preocupación por mejorar
la calidad de vida del enfermo mental se comienzan a implementar
los modelos basados en la Psiquiatría Comunitaria de Maxwell
Jones y se promueven nuevos abordajes como la creación
de Servicios de Psicopatología dentro de los hospitales
generales, el Dr. Mauricio Goldemberg en el Hospital de Lanús
marca un mojón en estas nuevas políticas.
El Dr. Arturo Carrillo asume la Dirección de Salud Mental
en 1973, y en uno de sus discursos refiere:..."Los justicialistas
sabemos que la Salud Mental, no es simplemente una especialidad
médica. Estamos convencidos que la misma no debe limitarse
exclusivamente al aspecto clínico psiquiátrico,
que ella es más amplia y compleja que lo que aparentemente
pareciera, por lo cual la enfocaremos desde un punto de vista
multidisciplinario. Sus múltiples acciones no deben terminar
en el hospital o colonia psiquiátrica, sino que deben estar
implícitas en las áreas de la educación,
trabajo y justicia, así como también en la promoción
de la salud tanto individual como colectiva, como en la investigación
de factores que puedan traer aparejados deterioros socio- económicos
y culturales, en diferentes grupos sociales".
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
el 11% de la población planetaria padece severos trastornos
mentales y neurológicos. La proyección estadística
de esta tendencia anticipa que dentro de 20 años esta clase
de patología ocupará el segundo lugar entre las
causas de invalidez en el mundo.
En tanto el proceso salud- enfermedad está determinado
por factores biológicos, sociales y económicos las
distintas estrategias para abordar la atención de la salud
mental ha respondido a los modelos de las políticas nacionales
imperantes en cada momento histórico.
Nuestro país ha sido innovador en muchos aspectos generando
modelos de atención que han sido defensores de los derechos
de los enfermos mentales creando mejores condiciones de vida dentro
de los establecimientos de internación, como con prácticas
de atención que incluye en los tratamientos a la familia
y a la comunidad.
El desafío actual es continuar en la búsqueda de
mejores alternativas que posibiliten tanto la prevención
y tratamiento de patologías con alto componente social
como la drogadicción, el alcoholismo, el suicidio, la violencia,
como la reinserción de los enfermos con patologías
crónicas.
BIBLIOGRAFÍA-
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LOBATO, Mirta - Política, Médicos y Enfermedades-
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ALVAREZ, A. - Resignificando los conceptos de la higiene: el surgimiento
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COHEN, DE SANTOS, GALENDE y otros- Políticas en Salud Mental-
Lugar Editorial- 1994
