20 de Junio de 2004

 
 
 
 
 
 

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 NOTICIAS ISALUD                                                                   
      MORTALIDAD INFANTIL EN AMERICA LATINA.
      Un buen Indicador? De qué?

Tradicionalmente considerada como un indicador estrechamente ligado a las condiciones de vida de los pueblos, en las últimas décadas la mortalidad infantil muestra una tendencia declinante que, aunque con distintos ritmos y velocidades de caída, señala un descenso permanente a través del tiempo.
Este descenso también se pone en evidencia, aún con diferentes intensidades, cuando el análisis se desagrega para los distintos subcomponentes de la misma, neonatal y postneonatal, ligado clásicamente el primero a las características de la organización de los servicios de atención médica y a las condiciones socioeconómicas el segundo.
Ahora bien, si este descenso, cuantificado a través de datos oficiales no deja lugar a dudas en cuanto a su veracidad, y si por otra parte, continuamos asumiendo que la Tasa de Mortalidad Infantil es un indicador de las condiciones de vida y de las características de la atención sanitaria de las poblaciones en las cuales se mide, deberíamos estar asumiendo también que en América Latina y en cada uno de los países que la integran, aún a distinto ritmo, las condiciones socioeconómicas, educacionales y de inversión sanitaria y calidad de atención han mejorado y continúan haciéndolo sin pausa.
La pregunta es: es ésta última hipótesis compatible con la realidad que observamos y medimos en nuestros países, sometidos, con honrosas excepciones, al pensamiento único del neoliberalismo con su secuela de ajuste, caída del estado de bienestar, incremento del desempleo, de la marginalidad, de la exclusión, de la vulnerabilidad, de la fragmentación, en suma productor de una creciente deuda social con mas de las dos terceras partes de la sociedad ?
Para centrarnos en, nuestro país, durante la década del 90 se produjeron profundos cambios estructurales en la economía y la sociedad argentinas, con fuertes consecuencias sociales caracterizadas por el aumento del número de pobres y del desempleo, junto con un crecimiento en la concentración de la riqueza en los sectores mas ricos de la población; en el mismo período se produjo un descenso de la Mortalidad Infantil de 25.6 a 18.8 por mil
Es decir: puede la mortalidad infantil, si en verdad refleja lo que clásicamente se le atribuye, disminuir sin prisa pero sin pausa mientras se incrementa la desocupación, la exclusión y se amplia la brecha de inequidad no solo en la distribución del ingreso sino también en la consideración de las personas como ciudadanos de derecho?.
Se podrá argumentar si, que existen valores diferenciales tanto entre países como al interior de un país, entre las comunidades incluídas y las excluídas - en las regiones en las que más se ha expresado la crisis social y donde más se ha empobrecido la población es donde el descenso de la mortalidad ha sido menor - pero al analizar series históricas de valores de mortalidad infantil, tanto en unos como en otros, la tendencia es declinante.
Lo mismo ocurre en relación al análisis de la mortalidad infantil en función del rendimiento del gasto en salud : a pesar de que las provincias con mejor rendimiento tienen menores cifras de mortalidad infantil que las rezagadas ó de pésimo rendimiento, analizadas las series históricas en cada una de las provincias,y si bien partiendo de valores obviamente diferentes, en todas la tendencia es descendente.
No hay ejemplos en los cuales las consecuencias negativas de la precarización social implícita en el modelo neoliberal de la última década se haya reflejado en un aumento de los valores de la mortalidad infantil, a semejanza de lo ocurrido con otros indicadores de la evolución social como el aumento de la población NBI y por debajo de la línea de pobreza, ó de indicadores educacionales como el aumento de la deserción escolar, la disminución del rendimiento educativo ó la disminución del nivel educativo final alcanzado.
No obstante, y citando nuevamente el análisis de Sarasqueta, el patrón de descenso de la Mortalidad Infantil en nuestro país mostró un comportamiento inusual, con un descenso mayor de la mortalidad neonatal en comparación con la postneonatal. El panorama de esta última es francamente desalentador por la estabilidad de las tasas de las causas reducibles, el lento descenso de la muerte por infecciones respiratorias agudas y la reaparición de la diarrea entre las cinco primeras causas de muerte en varias provincias
Tengamos en cuenta que desde 1944, año de los primeros registros nacionales consolidados de mortalidad infantil, la mortalidad postneonatal ha tenido un mayor descenso que la neonatal, y que a partir de 1976, ésta es mayor que aquella
Llegados a este punto deberíamos quizá tomar posición desde nuestro doble rol:
a) como profesionales de la salud y/o decisores en materia de políticas y estrategias sanitarias, asumir que el indicador mortalidad infantil resulta insuficiente para medir calidad de vida del niño y atención sanitaria materno infantil, lo que serviría a revertir la tendencia que algunos responsables de políticas sanitarias tienen a la unidimensionalidad .
En Argentina hemos asistido, en los últimos meses, a una epidemia de declaraciones de ministros/secretarios/responsables de salud que han intentado legitimar sus acciones ó inacciones haciendo mención a que durante su gestión las Tasas de Mortalidad Infantil en su jurisdicción habían disminuído ....x.... puntos.
b) como ciudadanos participantes, teniendo en claro que es habitual desvirtuar y hacer una lectura política de tasas e indicadores para extraer, a partir de un solo indicador, conclusiones falaces por mala fé y/o desconocimiento . La Tasa de Mortalidad Infantil es una de las víctimas predilectas de este procedimiento político.
En mi opinión, y para concluir, al analizar la evolución de la mortalidad infantil a la luz de las realidades socio-económico-educacionales de nuestros países, las hipótesis unicausales de este indicador tambalean y ameritan un replanteo profundo.
Este artículo solo pretende alimentar con ideas, conocimiento y básicamente sentido común, el debate al respecto, por compartir el concepto de que es necesario comenzar a obtener nuevos datos que puedan iniciar la comprensión de la " nueva epidemiología de la mortalidad infantil "..

Puerto Madryn, Chubut, Noviembre 2001.