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FUNDACION ISALUD
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NOTICIAS
ISALUD 
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MORTALIDAD
INFANTIL EN AMERICA LATINA.
Un buen Indicador? De qué? |
Tradicionalmente considerada como un indicador
estrechamente ligado a las condiciones de vida de los pueblos, en
las últimas décadas la mortalidad infantil muestra
una tendencia declinante que, aunque con distintos ritmos y velocidades
de caída, señala un descenso permanente a través
del tiempo.
Este descenso también se pone en evidencia, aún con
diferentes intensidades, cuando el análisis se desagrega
para los distintos subcomponentes de la misma, neonatal y postneonatal,
ligado clásicamente el primero a las características
de la organización de los servicios de atención médica
y a las condiciones socioeconómicas el segundo.
Ahora bien, si este descenso, cuantificado a través de datos
oficiales no deja lugar a dudas en cuanto a su veracidad, y si por
otra parte, continuamos asumiendo que la Tasa de Mortalidad Infantil
es un indicador de las condiciones de vida y de las características
de la atención sanitaria de las poblaciones en las cuales
se mide, deberíamos estar asumiendo también que en
América Latina y en cada uno de los países que la
integran, aún a distinto ritmo, las condiciones socioeconómicas,
educacionales y de inversión sanitaria y calidad de atención
han mejorado y continúan haciéndolo sin pausa.
La pregunta es: es ésta última hipótesis compatible
con la realidad que observamos y medimos en nuestros países,
sometidos, con honrosas excepciones, al pensamiento único
del neoliberalismo con su secuela de ajuste, caída del estado
de bienestar, incremento del desempleo, de la marginalidad, de la
exclusión, de la vulnerabilidad, de la fragmentación,
en suma productor de una creciente deuda social con mas de las dos
terceras partes de la sociedad ?
Para centrarnos en, nuestro país, durante la década
del 90 se produjeron profundos cambios estructurales en la economía
y la sociedad argentinas, con fuertes consecuencias sociales caracterizadas
por el aumento del número de pobres y del desempleo, junto
con un crecimiento en la concentración de la riqueza en los
sectores mas ricos de la población; en el mismo período
se produjo un descenso de la Mortalidad Infantil de 25.6 a 18.8
por mil
Es decir: puede la mortalidad infantil, si en verdad refleja lo
que clásicamente se le atribuye, disminuir sin prisa pero
sin pausa mientras se incrementa la desocupación, la exclusión
y se amplia la brecha de inequidad no solo en la distribución
del ingreso sino también en la consideración de las
personas como ciudadanos de derecho?.
Se podrá argumentar si, que existen valores diferenciales
tanto entre países como al interior de un país, entre
las comunidades incluídas y las excluídas - en las
regiones en las que más se ha expresado la crisis social
y donde más se ha empobrecido la población es donde
el descenso de la mortalidad ha sido menor - pero al analizar series
históricas de valores de mortalidad infantil, tanto en unos
como en otros, la tendencia es declinante.
Lo mismo ocurre en relación al análisis de la mortalidad
infantil en función del rendimiento del gasto en salud :
a pesar de que las provincias con mejor rendimiento tienen menores
cifras de mortalidad infantil que las rezagadas ó de pésimo
rendimiento, analizadas las series históricas en cada una
de las provincias,y si bien partiendo de valores obviamente diferentes,
en todas la tendencia es descendente.
No hay ejemplos en los cuales las consecuencias negativas de la
precarización social implícita en el modelo neoliberal
de la última década se haya reflejado en un aumento
de los valores de la mortalidad infantil, a semejanza de lo ocurrido
con otros indicadores de la evolución social como el aumento
de la población NBI y por debajo de la línea de pobreza,
ó de indicadores educacionales como el aumento de la deserción
escolar, la disminución del rendimiento educativo ó
la disminución del nivel educativo final alcanzado.
No obstante, y citando nuevamente el análisis de Sarasqueta,
el patrón de descenso de la Mortalidad Infantil en nuestro
país mostró un comportamiento inusual, con un descenso
mayor de la mortalidad neonatal en comparación con la postneonatal.
El panorama de esta última es francamente desalentador por
la estabilidad de las tasas de las causas reducibles, el lento descenso
de la muerte por infecciones respiratorias agudas y la reaparición
de la diarrea entre las cinco primeras causas de muerte en varias
provincias
Tengamos en cuenta que desde 1944, año de los primeros registros
nacionales consolidados de mortalidad infantil, la mortalidad postneonatal
ha tenido un mayor descenso que la neonatal, y que a partir de 1976,
ésta es mayor que aquella
Llegados a este punto deberíamos quizá tomar posición
desde nuestro doble rol:
a) como profesionales de la salud y/o decisores en materia de políticas
y estrategias sanitarias, asumir que el indicador mortalidad infantil
resulta insuficiente para medir calidad de vida del niño
y atención sanitaria materno infantil, lo que serviría
a revertir la tendencia que algunos responsables de políticas
sanitarias tienen a la unidimensionalidad .
En Argentina hemos asistido, en los últimos meses, a una
epidemia de declaraciones de ministros/secretarios/responsables
de salud que han intentado legitimar sus acciones ó inacciones
haciendo mención a que durante su gestión las Tasas
de Mortalidad Infantil en su jurisdicción habían disminuído
....x.... puntos.
b) como ciudadanos participantes, teniendo en claro que es habitual
desvirtuar y hacer una lectura política de tasas e indicadores
para extraer, a partir de un solo indicador, conclusiones falaces
por mala fé y/o desconocimiento . La Tasa de Mortalidad Infantil
es una de las víctimas predilectas de este procedimiento
político.
En mi opinión, y para concluir, al analizar la evolución
de la mortalidad infantil a la luz de las realidades socio-económico-educacionales
de nuestros países, las hipótesis unicausales de este
indicador tambalean y ameritan un replanteo profundo.
Este artículo solo pretende alimentar con ideas, conocimiento
y básicamente sentido común, el debate al respecto,
por compartir el concepto de que es necesario comenzar a obtener
nuevos datos que puedan iniciar la comprensión de la "
nueva epidemiología de la mortalidad infantil "..
Puerto Madryn, Chubut, Noviembre 2001.

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